Cuando contactan con nosotros Elen y Pablo, nos contaban una historia que sucede más veces de las que nos creemos… “Nadie de nuestro entorno sabe que nos casamos y faltan meses! Nos contó la odisea que es montar una boda con poco tiempo de antelación, una boda muy esperada y sobre todo una boda donde la nota predominante fue la felicidad.

No hay dos parejas iguales. Humildes, sencillos, divertidos y auténticos, nos hicieron disfrutar de los meses antes de la boda, del día de la boda y hasta en el momento de entregarles el trabajo. Gracias a ellos porque sin su ayuda el trabajo que enseñamos hoy no sería posible.

En casa de la novia el ambiente fue muy relajado. Elena pasó la tarde junto con su maquilladora. La casa, totalmente al contrario de lo que suele ser habitual, los nervios se cambiaron por música de relajación y las prisas por una tranquilidad inusual. Elena supo crear un ambiente perfecto para vivir los momentos antes de su boda de forma tranquila, como si se tratara de una tarde más.

 

La mejor muestra son las fotografías que os dejamos a continuación.

La ceremonia se celebró en la Iglesia de Santa Marina, en el barrio de la Macarena. Una iglesia coqueta y preciosa en su interior. 

Elena llegó y Pablo esperaba en el altar con su madre. La música sonaba y todo parecía empezar…

Después de la ceremonia religiosa, llegó el momento de los abrazos y las felicitaciones con el momento arroz y divertidas imágenes con la familia, antes de ir con destino a la hacienda. ¡Ya eran marido y mujer!

La hacienda Atalaya Alta fue testigo de una fiesta en toda regla, con todos sus amigos y familiares. En un ambiente muy distendido, dio tiempo para todo, desde momentos de intimidad hasta momentos de jolgorio entre los asistentes. Aquí les dejamos un breve resumen del paso de estos novios por esta maravillosa hacienda en Sevilla.

E+P 02-07-17

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